ENTREVISTA A ALASKA

POR J.O. ROMERO

Estamos en pleno rodaje de Martians go home, el nuevo cortometraje fantástico de Dani Moreno, grabando las secuencias iniciales en un viejo teatro de Olesa de Montserrat. Todo transcurre con normalidad, pero hay cierto nerviosismo, ya que en cualquier momento puede llegar Alaska, todo un mito de la cultura española. Alaska, en este cortometraje, interpreta a Sarah Clockwork, una artista incomprendida que tendrá una importancia decisiva en la historia. De repente, se abren las cortinas de la entrada del teatro y aparece Alaska, acompañada por el jefe de producción. Alaska entra con total normalidad y simpatía, saludando a todo el equipo. Va directa a los camerinos del teatro, lugar que aprovecharemos para hacerle unas preguntillas.


¿Qué es lo que te ha interesado del proyecto que te ha propuesto Dani Moreno?

Dani ha sido muy listo porque la forma como llega la historia era ya un aval. No es como si te llega un papel donde hay cuatro cosas escritas. Me llegó una historia, me llegó un guión, me llegó un storyboard y me llegó otro documento con todas las influencias que me imagino que Dani sabe que son comunes, con lo cual era como estar poniéndote un regalo entre las manos. Hablarte de cierto cine, de ciertos grupos de rock, de cierta imagen de la historia de la música electrónica, partiendo de ella en el theremin… son muchas cosas que me llevaron al sí. El problema con estos proyectos es el tiempo, que normalmente nunca te coincide. La verdad es que yo le decía (a Dani), te puedo dar una fecha, pero si hay alguna cosa que salga de repente, te tengo que dejar plantado; pero pudimos.

¿Porque estabas tocando fuera, ¿no?

Pero ya he terminado. El problema es lo de fuera. Méjico es un país muy impredecible. Tú intentas decir, bueno iremos en enero, pero de repente te avisan y te dicen, la semana que viene. Entonces era la única duda que había, Pero como ya se ha conseguido, ya no va a pasar nada.

¿Qué te parece el cine de terror?

Aquí hay varios guiños. (Martians go home!) Es cine de terror, es cine fantástico, es ciencia ficción, ciencia ficción serie b… o sea que son muchas influencias, otra vez digo, comunes. Y vistas además desde el punto de vista de muchos directores, directores como pueden ser Tim Burton, que ahora mismo están en activo y que también tienen todas esas influencias como un bagaje cultural, que hay que decirlo con mayúsculas, a gente que en su momento pudo hacer esas películas en los años cincuenta o sesenta.

De hecho, hay alguna conexión con Mars attack…

Es que Mars attack bebe de muchísimas cosas también. Supongo que es un punto de influencias comunes que tiene mucha gente, y que hace que te sientas identificado. Yo me pregunto como verá la mayoría de la gente las películas de Tim Burton y no me lo puedo explicar. Porque para mi cada plano es una declaración de principios. Declaración de principios al cine, a la pintura, a la estética, al ser diferente… Da igual que seas un perro o Eduardo Manostijeras. Es casi el director heterosexual que más se acerca a lo que yo pienso. El otro es John Waters y creo que los dos tienen un sentido del humor muy parecido, pero es curioso que Tim Burton, no es que yo quiera ser heterofóbica, pero es curioso que un tío heterosexual, tenga la agudeza, i el sentido del humor retorcido de Tim Burton. Yo siempre me pregunto que verá la gente cuando ve Eduardo Manostijeras o Pesadilla antes de Navidad o Mars attack. Mars attack la tienes que ver plano a plano porqué es un continuo homenaje a un montón de cosas.

¿Cuál es la película que más veces has visto?

Eduardo Manostijeras. Esa es mi favorita. Primero creo que es un homenaje a todo lo gótico de todas las épocas, desde el gótico de finales del diecinueve, a lo gótico de los ochenta. Es la idea de una sociedad americana tan idílica, que cuando aparece algo diferente, la cosa nunca acaba bien, por mucho que pueda parecer que va bien a mitad de la historia. Y luego la estética es muy importante. Yo siempre digo que no me interesa ningún grupo del que no quiera comprar su disco solo con ver la portada, pues de igual manera, no me interesa ningún director que pueda contar una gran historia pero que estéticamente le de igual como vayan vestidas las actrices, como estén decoradas las casas o como sea el pueblecito… Todo es fundamental y como ya sé de donde viene la nieve, puedo morirme más tranquila.

¿Cómo ves a tu personaje, Sarah Clockwork?

Desde el punto de vista de la interpretación, es muy divertido hacer un personaje que no tiene texto, como en este caso, pero que en un momento dado es el hilo argumental de todo. Yo creo que es como la gran venganza, como si Eduardo Manostijeras hubiera acabado bien. Es la gran venganza del diferente, la gran venganza del que se adelanta a su tiempo… en esta caso (Martians go home) la gran venganza es a través de la invasión extraterrestre.

¿Cómo venderías este corto al público?

Es un corto de referencias culturales a cosas que me interesan, desde la música a la estética, las películas, el planteamiento de cómo debe de ser una película de terror, como debe venderse, como un director perfila el guión, el story y lo tiene todo clarísimo desde el principio. Y luego como historia, como esa historia que siempre te gusta ver, si te gusta este género aunque este corto contiene muchos géneros. Es divertida, pero al mismo tiempo tiene su parte de bofetada, de crítica, pero sin perder el humor, pero sobretodo cuidando mucho la estética.

¿Te has planteado dirigir alguna vez?

Cortos no, pero si hubo un momento a principios de los noventa que hicimos muchos proyectos de programas de televisión, imposibles de realizar. Cada vez que íbamos a una cadena nos decían que no sabían como hacerlo porque no sabían a quién le iba a gustar. Ese es el tremendo error de pensar que le va a gustar a todo el mundo. Es muy importante que algo no le guste a alguien porque entonces quiere decir que habrá otras personas a las que le va a gustar más. Dentro de los programas había muchos guiños al género al fantástico, al terror, en aquellos guiones que hicimos. Para Canal Plus hicimos unos segmentos, que nunca llegaron a producirse, de la otra historia del mundo. Era contar la historia del mundo desde nuestro punto de vista, como por ejemplo la estatua de la libertad, que en realidad era una diosa extraterrestre, pero hicimos el piloto y poco más.

¿Era como un reverso actual de la bola de cristal?

La bola está muy reivindicada, pero había segmentos que no me interesaban. Yo creo que simbolizó, por un lado que era un programa infantil por el horario en el que se emitía, pero nadie de los que lo hacían, ni los guionistas, ni los que salíamos en pantalla, cambiaba su forma de ser o el lenguaje porque lo fueran a ver los niños. Era una época que dio lugar a las presentadoras rubias, eso todavía no ha tenido sus consecuencias, pero dentro de cinco, seis, siete años, va a haber una serie de asesinos en serie traumatizados por esas presentadoras, eso deja marca. Todavía estamos en la generación de la bola de cristal, pero en cinco o seis años algo va a pasar porque Leticia Sabater ha sido muy importante en la formación de una o dos generaciones y esa generación todavía no ha llegado al poder y va a ser muy interesante ver las consecuencias. Yo lo estoy deseando. Pero bueno, lo que quería decirte. Con la bola había ganas de enseñar, dentro también estaban series antiguas, que ahora no significan nada, pero entonces eran la historia de la televisión, desde los Monster hasta La pandilla, Mi bella genio… Una historia del cine o de la música, contada por Gurruchaga o por las divas o por Marlene Dietrich, y cualquiera en su sano juicio diría a qué niño de ocho años le interesa Marlene Dietrich, probablemente a muchos si se lo enseñas, o a quién le interesa Alice Cooper o Bowie, pues a muchos si se lo enseñas. Eso fue lo que pasó con la bola. Había niños de cinco años y niños de cuarenta que se levantaba el sábado por la mañana.

 

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